Utah Jazz merece el anillo

Y está feo que yo lo diga. Está muy feo porque me considero fan incondicional de ese equipo. Diciendo que es mi equipo favorito de la NBA sin ninguna duda. Y por eso está feo. Pero tampoco me gusta mentir. Poquitos equipos han tenido una época tan gloriosa como los años 90 de ese 'pequeño' equipo de Utah. 

Pocos lugares más inhóspitos y más alejados de toda la población se me antojan que Utah, y mucho más Salt Lake City. Eso sí, no creo que a la gente que vivía justo en el medio de las montañas nevadas anexas al frío estado de Colorado les importase mucho. Y mucho más si se refugiaban todos de ese frío que hacía en Utah, y en concreto en Salt Lake City, en el llamado Delta Center. Ese calor también sería transferido para los jugadores en los años 90, firmando una década de ensueño.
Jerry Sloan con John Stockton

Una década que empezó con Jerry Sloan, entrenador desde el 1988 hasta la actualidad siendo el mejor entrenador de la historia de la franquicia. Utah Jazz que llevaba un par de años, y sobretodo, atribuyéndole el mérito a los dos mejores jugadores de la historia también de Utah Jazz, Karl Malone y John Stockton. De un año a otro, los Jazz pasaron de llevar un récord siempre rondando, y superando por muy poco el 30%, a pasar con creces el 50% de victorias. Eso sí, una historia era la Temporada Regular y otra muy diferente, infinitamente diferente eran los Playoffs, donde Utah nunca había destacado ni si quiera en esos años con esas dos super estrellas, cayéndose siempre en las primeras rondas. 

Jeff Hornacek
Eso cambió radicalmente cuando Jerry Sloan llegó al banquillo de Utah Jazz. Su carisma, y tampoco nos vamos a engañar, sus conocimientos del baloncesto, hicieron de la plantilla de Utah Jazz, mucho mas que un equipo de baloncesto. Hicieron una familia. Una familia muy complicada de ganar. Una familia escoltada por 19.911 personas que iba a ver noche sí, noche también a sus ídolos llamados John Stockton, y Karl Malone.

En apenas un par de años, el objetivo pasó de ser 'luchar en Playoffs' a 'llegar a las Finales de Conferencia' casi obligados. Y eso se notaba en todos y cada uno de los jugadores. Un desarrollo del juego evidente, iniciado por Jerry Sloan y continuado por todos los jugadores, y no me dejo a ninguno, de los jugadores de Utah Jazz. LLegando a las Finales de Conferencia muchos años consecutivos, sin tener la suerte de poder pasar a la primera Final de la NBA de su historia. Ya sea por esos Houston Rockets tan míticos de Hakeem Olajuwon, o esos Seattle Supersonics de Gary Payton. Y por supuesto no me quiero olvidar a Portland Trail-Blazers con el fuera de serie de Clyde Drexel.

El 'acabose' se produció con el traspaso con Philadelphia 76ers cuando, un fuera de serie procedente de la Universidad de Iowa State, Jeff Hornacek se incorporó al equipo. No me he precipitado, ni muchísimo menos, cuando hablo de Jeff Hornacek como un 'fuera de serie'. Porque lo era. Un jugador infinitamente infravalorado con un tiro espectacular, dejándose (como se suele decir vulgarmente, y perdónenme la expresión) los huevos en defensa. No era el único que lo hacía, lo de defender fuerte. Era una de las tácticas más utilizadas por Jerry Sloan, y ahí Karl Malone se encontraba como pez en el agua. 
Karl Malone y John Stockton

No solamente era uno de los pívots más dominadores de la liga, por no decir el que más, y sobretodo si nos referimos a la década de los 90. Por algo, y no todo el mundo puede decirlo, es el segundo anotador histórico de la NBA solamente superado por Kareem-Abdul Jabbar. Palabras mayores las que acabo de decir.

Después de un año pletórico, el año del 1994-1995, donde Utah Jazz acabó con un récord de 66-22. Un récord espectacular, pero que no valió para llegar más allá de la primera ronda de Playoffs, en este caso ante esos Rockets de Hakeem Olajuwon. Un equipo invencible. Un equipo que acabaría ganando la NBA de una manera espectacular a Orlando Magic por 4-0. Tampoco es por decir que todos los equipos eran buenos, pero, esos Orlando Magic del 1995 tenían a uno de los mejores pivots de la historia, Shaquille O'Neal. Volviendo al tema de los Jazz, que lo que nos incumbe en esta mañana, tarde, o noche que lo estéis leyendo. Volvían los rumores de que los Jazz se les había acabado la época dorada de su historia, esos principios de los años 90 donde eran un equipazo llegando muy lejos año sí, año también.

En Salt Lake City ya no todos los días eran San Valentín.


Michael Jordan siendo defendido por Karl Malone
Doy un pequeño salto en el tiempo. Temporada 1996-1997. Después de, volver a caer en Finales de Conferencia ante Seattle Supersonics, aspiraban de nuevo a todo. Un equipo con Jerry Sloan al frente, y acompañado de los de siempre, John Stockton, Karl Malone y también Jeff Hornacek. Eso sí, no me quiero olvidar de el acompañante de el segundo mejor anotador de la historia de la NBA, Antoine Carr, cuyo papel iba a ser fundamental. 

Iban a ser las primeras finales de la NBA, después de una temporada de ensueño perdiendo muy pocos partidos. Unicamente, 18 en temporada regular. Desbancando a Los Angeles Lakers en Semifinales de Conferencia y más tarde, en 6 partidos a Houston Rockets. Este trámite, por decirlo de alguna manera y sin menospreciar a los Rockets, iba a darle a Utah Jazz la oportunidad jugar sus primeras Finales de la NBA. No iba a ser fácil, ni muchísimo menos. En frente tendrían el equipo más temido de la NBA por aquel entonces. Ese equipo, que desde que un tal Michael Jordan llegase al equipo en el 1984, iba a ser 4 veces campeones de la NBA hasta aquel entonces. Y eso, evidentemente se notó en aquellos partidos. Eran un equipo consagrado, era un equipo que sabía lo que hacía. Menciono a Michael Jordan por no mencionar a aquel escuadrón entrenador por el mejor entrenador de la historia del baloncesto americano, Phil Jackson, y por unos escuderos de lujo como son Scottie Pippen, Dennis Rodman, y sin olvidarme del croata Toni Kukok, cuyo papel en aquellas Finales iban a ser totalmente vitales.


En 1997-1998, después del gran palo que fue quedarse en el sexto partido ante Chicago Bulls, Utah Jazz volvía de nuevo a la carga con el mismo bloque, prácticamente, que el anterior. Un bloque que podía esta vez sí, plantar cara a esos Bulls de la ciudad del viento que habían conseguido unos meses antes el quinto anillo de su historia. El quinto anillo de el Dios (en el que creáis) del baloncesto. El quinto anillo de Michael Jordan.


Fue de nuevo una temporada muy exitosa. Al igual que todas las anteriores en temporada regular. El Delta Center era un fortín el cual era muy complicado de asaltar. Un fortín de tal calibre que en los últimos dos años únicamente habían perdido 7 partidos de un total de 82 partidos. Una autentica brutalidad. Una brutalidad que para los intereses de los Jazz debían mantener también en Playoffs, para llegar sin apuros al que era de verdad su objetivo mínimo esa temporada, las Finales de la NBA. Su objetivo máximo, la gloria. 

Ahora más que nunca había que dar un paso al frente. Un golpe en la mesa. Aquí están los Jazz del 1998, cojones, y hemos venido a ganar la NBA.


Karl Malone, John Stockton y Byron Russell


Las finales del 1998 fueron muy complicadas. Jerry Sloan tenía un objetivo muy claro. Luchar. No estábamos hablando ni de San Antonio, ni de los Lakers, no, no. No nos confundamos, amigos. Estamos hablando de tal vez uno de los quintetos, uno de los equipos más arrolladores de la historia del baloncesto. Un equipo, recordemos, capaz de ganar 5 anillos de la NBA en los últimos 7 años, y que llegaban con hambre. Llegaban con mucha sed de victoria de volver a conseguir el 'Threepeat' por segunda vez en 8 años. Una dinastía del baloncesto. Chicago Bulls en los 90s, señores. Sobran las palabras.

Michael Jordan siendo defendido por Shandon Anderson.
Ante ellos, estarían unos Utah Jazz con ganas de revancha. Ganas de 'vendetta'. Futuros miembros del Salón de la Fama en Springfield. Stockton, Malone, Russell, Hornacek, Carr, Anderon, Morris... todos debían dar el mejor de su mismo para intentar batirles. Nunca sabíamos que iba a ser fácil. No lo fue, ni lo sería. Pero ahí estuvieron...

3 de Junio del 1998. En el Delta Center se vivió un auténtico partidazo. Un partido que se fue a la prórroga y John Stockton resurgió de sus cenizas y apareció en los momentos más oportunos para poder llevarse el primer partido de Chicago. Como suele decirse en el tenis, 'mini-break- que se apuntaban los de las montañas nevadas. No era mal augurio para empezar.

Sin embargo Chicago perdona una vez. Dos nunca. 3 partidos espectaculares de todos y cada uno de los protagonistas de los de la camiseta roja, le valieron para jugar el tercer partido en la meca del baloncesto, el United Center, y además con la posibilidad de ganar el campeonato. Ningun equipo, yendo 3-1 en contra en una Playoffs había conseguido remontar la eliminatoria, y solamente dos equipos en la historia habían conseguido forzar el séptimo y último partido. Tan bien ya no pintaba la cosa.

Ganaron el quinto partido. En el sexto, ese fantástico Game 6. El todo por el todo en Salt Lake City. Pocas veces se había vivido ese fantástico ambiente en las canchas de la NBA. Ese ambiente, ese aliento que le daban los aficionados de Utah a sus chavales, que si perdían se iban a casa sin nada. Sin embargo, todo lo que pasó en ese partido después de ir, prácticamente todo el partido por delante, es historia. Es historia porque Michael Jordan hizo lo que mejor se le da hacer, jugar de Dios. Anotar 45 puntos. Con su escudero Scottie Pippen jugando sin poder correr, por problemas severos en la espalda. Con Dennis Rodman 'pegándose' jugada sí, jugada también con Karl Malone. Es, simplemente, historia. 'The Last Shoot'.

Sobran las palabras ante el 'último' tiro de Michael Jordan

Momento de recreación personal. 


Pete Maravich
Pocos, muy pocos sabréis quien ha sido mi jugador favorito sin haberle visto jugar. Tiene un nombre, que arrastra muchísima historia por detrás. Pete 'Pistol' Maravich, que en paz descanse. El mejor jugador de la historia de la NCAA, siendo el máximo anotador con un total de 3667 puntos en 3 años. Eso, es un promedio de 44.5 puntos por partido, antes de que se instaurase, gracias a la ABA, la línea de 3 puntos.

El de LSU Tigers, que fue elegido en el Pick nº 3 por Atlanta Hawks, tuvo que esperar 4 años para poder jugar en los Jazz, que no sería en Utah. La franquicia en ese momento era New Orleans Jazz donde pasó 5 temporadas, y una última temporada final ahora sí, en unos Utah Jazz aún en construcción.

No solo por estos motivos es mi jugadores favorito. No solo por ser uno de los mejores jugadores de la historia de la NCAA, liga que me tiene totalmente enamorado por cierto. Si no, también, porque fue uno de los propulsores del 'Show Time', noche a noche. Propulsor del baloncesto de espectáculo. Y por eso, a 'Pistol', le debemos tantísimo.

Como os comentaba al principio del artículo, está feo que lo diga. Pero una franquicia que ha tenido una época tan exitosa en los años 90, jugando en ella jugadores como Pete Maravich, Karl Malone, John Stockton o Jeff Hornacek,  se merece un anillo de la NBA. Miremos por donde lo miremos. 

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